Si se considera fríamente, las promociones pueden hacer mucho bien al negocio, pero es importante saber también poner un precio que sea honesto para el consumidor, y tener un valor añadido.
Una promoción sin un buen soporte de servicio al consumidor o de que no facilite la tarea al empleado que la va a tener que vender, no va a tener el éxito adecuado.
Como ejemplo pondremos una promoción de un producto sin instrucciones en el idioma del país y con un vale para pasar por caja que haga a las cajeras tener que sellar todos los tíquets de caja tres veces y ponerlos en un sobre especial.
Tanto uno como el otro son casos que se dan. Recuerdo