domingo, 12 de septiembre de 2010

Lo mismo de siempre, pero totalmente diferente


Recuerdo que hace muchos años, cuando a Luís Bassat le preguntaban por uno de los pequeños placeres de la vida, respondió que por las mañanas, era leer La Vanguardia en su casa antes de ir a trabajar mientras desayunaba. Quizás era porque el entrevistador estaba publicando para LV, o quizás no, pero sin duda, comparto este pensamiento. Todo en silencio, un vaso de zumo o leche, quizás algún bocadillito recién hecho, pero lo de LV no tiene precio.
Y es así como en la sección de vivir, no os la puedo linkar porque es de pago, he descubierto a www.latrinidadpanescreativos.com/. Es lo de siempre. Reinventarse o morir y parece ser que el exitosos panadero lo está reinventando bien.

Daniel Jordá es el panadero de los chefs Michelin. Y menudos panes hace. No, este no es el tema en el que quiero centrarme. Me gustaría hablar y reflexionar sobre este fenómeno de la reinvención. Se imaginan que en sus farmacias, a parte de dispensar medicamentos hicieran otras cosas vinculadas con la salud? Sin salir de la estricta legalidad imperada por los estamentos que nos regulan. ¿Se imaginan que un día a la semana lo dedicaran a los pacientes que acuden a la farmacia en busca del suplemento deportivo perfecto para prepararse para las maratones? Porque, Udes. creen que en Decathlon, con todos mis respetos, ¿hay alguien que haya hecho una especialización en nutrición deportiva? .
¿Porqué no aprovechamos nuestros conocimientos científicos para luego aplicarlos en la práctica diaria?¿Porqué no utilizamos máquinas que nos indiquen antes de cada compra de cosmética, cómo está el estado de la piel? Así podemos demostrar a la clienta que en su antes y después del uso del producto hay mejoría. ¿Porqué no las proponemos entrar en programas de control con laboratorios cosméticos? No creen que a ellas les gustará que cada X tiempo alguien se preocupe de su piel. ¿No le gustaría a Ud.?
Nos falta creatividad en la farmacia. El Sr. Jordá no copió que su establecimiento fuera el más elegante, ni el más chic, ni el más rústico. Reinventó el producto, la manera de pensar, de buscar el cliente y de sorprender al consumidor. Además, luego utilizó las redes sociales para dar a conocer sus productos y su establecimiento, como han hecho otros tantos como Las Manolitas de ALicante o el Pan Pan de Valencia *este menos activo en las redes*.

Venga, les animo a que nos manden ideas rompedoras aquí, para que veamos qué se nos ocurre y a cual más inverosímil, más animal, quizás, más exitosa. ¡Y no se vale decir que con la comida es más fácil!

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