jueves, 16 de diciembre de 2010

Ahorro de costes: el alcalde me envía una felicitación para Navidades

Si no se ve no se compra. Si no me entero, no sé que existe. Si no me informan, no sé qué hay... como que la mayoría de los políticos no dejan de ser un grupo de personas interesadas únicamente en conservar su pompis bien colocado en una silla a ver qué cae, pues eso, necesitan conservar su sitio. ¿Cómo hacerlo? haciéndose notar. Creo que si ahora mismo alguien me parara por la calle y me enseñara todo de fotos de políticos, no sabría decir los nombres y/o cartera que ocupan dentro del Gobierno... y no es que me preocupe mucho, tengo poca fe en ellos.
Los políticos deberían aprender a respetarse los unos a los otros, a querer que fueran los hombres más capacitados para gobernar un país, que sus líderes fueran personas ejemplares, que hablaran idiomas, hubieran trabajado para la empresa privada, fueran capaces de que el colectivo al que representan, estuviera orgulloso de ellos.

Pero no, mientras a mi me piden que me estriña el cinturón, que suban los impuestos, que bajen el precio de los medicamentos, que aumentemos los gastos de la farmacia (infraestructura técnica, gasto de papel, comprar más ordenadores) ellos insisten en felicitarme la Navidad. Así que el alcalde me envía un Christmas. ¿Cuánto dinero debe vale todo esto? ¿Cuánto hubiéramos podido ahorrar?
Señores, hay que predicar con el ejemplo. No malgasten más por favor, al menos no ahora.

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